El problema real
Cada variante monodosis necesita sus propios beneficios, ingredientes, recomendaciones y color de acento en la interfaz. En una plantilla de producto normal eso termina siendo una pila de excepciones que nadie puede mantener, así que monté una arquitectura de metafields: esos datos viven en cada producto y no dentro de la plantilla, y agregar una variante dejó de ser trabajo de código. Sobre eso construí la interfaz de compra por suscripción y con descuentos por volumen.
El otro frente fue el rendimiento, que en una tienda viva no se audita una sola vez. La revisión encontró cosas concretas: Google Tag Manager disparaba una etiqueta GA4 duplicada encima del canal de analítica propio de Shopify, quedaban 85 archivos huérfanos de una app de page builder que habíamos descartado cargando CSS y JavaScript sin uso en cada página, la imagen hero que determinaba el LCP no tenía preload, y a varias secciones les faltaban width, height y alt. Corregir cada punto mejoró la auditoría Lighthouse en móvil, medido con ejecuciones antes y después.
También limpié errores de schema de producto que Search Console marcaba en Merchant Center y monté el stack de tracking desde cero, con el que corrí las primeras campañas pagadas de la marca.
Y después quedó el trabajo que no se ve en un caso de estudio: altas y cambios de producto, promociones, y volver a medir el rendimiento cada vez que entraba una sección nueva.
Tecnologías
- Plataforma: Shopify
- Lenguajes: Liquid, HTML, CSS, JavaScript
- Framework / CMS: Shopify OS 2.0, metafields
- Tracking y anuncios: Google Tag Manager, Meta Pixel, X (Twitter) Pixel, Meta Ads Manager, Google Ads
- Herramientas: Git, Shopify CLI, Google Search Console, Lighthouse






